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Sábado, 03 Noviembre 2018 03:36

Millennium: Lo que no te mata te hace más fuerte

Era cuestión de tiempo que Lisbeth Salander se convirtiese en la protagonista de la historia. Pionera del #MeToo antes de que el movimiento existiera, heroína punk y mujer hacker –¡el no va más!–, este personaje creado por Stieg Larsson en 2005 se había ido merendando a su coprotagonista Mikael Blomkvist en las sucesivas adaptaciones de las novelas. Hay que alabarle por tanto a este reboot de la saga, primer filme que no se basa en la prosa de Larsson –el escritor es David Lagercrantz– que haya puesto sobre Salander el foco que hace tiempo le correspondía. Claire Foy, que pasa de reina finolis a patear culos, construye una heroína frágil, pequeña, vulnerable, con una herida que sangra bajo su chupa de motorista y los piercings de rigor, pero que no por ello pierde. Ya puede enfrentarse a toda la policía sueca o a esa mafia arácnida famosa por arrancar narices de las caras de sus enemigos que la menuda Lisbeth, más lista que ellos, consigue salir airosa con ayuda de algún que otro hackeo y de su viejo amigo periodista. Por cierto, Blomkvist, que sigue sin tomar notas pero aparece aquí rejuvenecido en la piel de Sverrir Gudnason, ha perdido el mojo mediático que tenía. Ay, hasta la purista Millennium parece haber sucumbido a la tiranía de los followers.

Seguir a Salander por la noche de Estocolmo –olvídate de IKEA, en este filme reina lo sucio y lo punk–, motorizada hasta sobre hielo, pegando a los CEOs maltratadores y evitando el desastre nuclear, asegura el entretenimiento de este relanzamiento de la saga durante buena parte del metraje. Pero no toda. Su trama repleta de espídicas secuencias de acción y hermanas muertas que reaparecen corre el riesgo de parecerse a la tela de araña que da título original a la película: igual de enrevesada y fútil.

 

 

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